Yo era un chico supremamente desordenado e indisciplinado, rompía las reglas, hacia lo que se me antojabaMis padres no sabían que hacer, intentaron miles de métodos, psicología, castigos, mano dura, pero nada era suficiente para corregirme
Un día me encontraba en clases de matemáticas, me estaba muriendo del aburrimiento, así que decidí salir de clases, agarré los libros, los guardé en la mochila y muy campante salí del salón, me dirigió hacia la cancha del colegio, allí me encontré con Cristian, Francisco y Javier, quienes no eran muy buenas compañías, siempre se encontraban formando peleas y algarabías.
Cristian y yo éramos muy buenos amigos, éramos uña y mugre, desde pequeños andábamos juntos.
Estábamos platicando de carros, Javier y Cristian tenían unos hermosísimos autos, muy veloces por cierto, así que comenzaron a discutir sobre cual de los dos era más rápido.
Francisco propuso lo siguiente:
Ambos dicen que sus autos son veloces, ¿Qué les parece un carrera para demostrar quien es el mejor?
Me parece excelente idea – dijo Cristian
No me parece muy conveniente – dije, no quería mas problemas de los que ya tenía
¿Te da miedito nena? – dijo Javier burlonamente
No, no es miedo – dije
Bueno, entonces, aceptas ser el copiloto de Cristian – dijo Francisco
¡Claro que acepto! Ustedes no intimidad ni a mi abuela
Cristian soltó una carcajada que nunca olvidare, la llevo presente cada día, cada vez que me levanto para ir al trabajo, cada vez que miro al cielo, cada vez que veo las estrellas, cada vez que respiro el olor a mar, recuerdo esa hermosa carcajada, siento que la escucho.
El resto de mañana transcurrió normalmente.
Al salir del colegio, Cristian y yo decidimos pasar por los videojuegos, donde pasamos un rato agradable, la pasamos muy bien, nos divertimos hasta decir no más.
Llegue a casa, mi madre se encontraba viendo sus novelas, como de costumbre y padre estaba en el trabajo
Otra vez llegas tarde del colegio. ¿Dónde andabas? Me dijo mama cuando pase a su lado
Estaba con Cris en los videojuegos – le respondí
¿Y el ya llego a su casa? – me preguntó
Si mama – respondí, mientras me sentaba en la mesa a comer
Mamá voy salir – grité desde la puerta
No, no puedes salir – me respondió
¿Por qué? ¿No he hecho nada malo? – le pregunte muy enojado
Simplemente no quiero que salgas, tengo un mal presentimiento – me dijo en un tono muy serio
Mamá pero solo voy a dar un a vuelta con Cris, no va a pasar nada malo – le dije casi suplicando para que me dejara salir
Esta bien, pero no llegues tarde, no quiero problemas con tu padre – dijo
Gracias mamá – le dije y le di un gran abrazo
Cristian y yo dimos varias vueltas, para matar el tiempo, conversamos mucho, recordamos los viejos momentos, todas las locuras que hicimos juntos, las travesuras que le hacíamos a mi tía cuando éramos pequeños niños de 5 años.
Cuando llego la hora nos dirigimos al punto de encuentro, donde ya se encontraban Javier, Francisco y su hermosa novia Carolina.
Era una recta muy larga en un lugar muy desolado, solo se escuchaban los rugidos de los motores.
Nos subimos a los autos y cuando Carolina bajo la bandera, arrancamos y alcanzamos una velocidad de 120 Km/h al comienzo, la carrera iba muy pareja por lo cual Cris decidió acelerar, íbamos a 150 Km/h, Francisco también acelero su auto, cada vez Cris aceleraba mas y mas, llegamos a los 180km/h
Cris por la alta velocidad perdió el control del carro, nos volcamos, dimos varias vueltas y chocamos contra el auto de Javier.
Es un momento que no recuerdo muy bien, solo recuerdo que aturdido por el golpe logre sacar a Cris, quien se encontraba muy herido, el abrió los ojos y me dijo:
Alejo tu siempre fuiste mi amigo…… te considero mas que eso……… te considero mi hermano………. Recuerda que donde quiera que este…. Te voy a llevar en mi corazón
Cris, no hables así, tu puedes resistir, tu eres fuerte
El sonrió y me dijo:
Cuídate…….. Eres una gran persona, aléjate de personas como Javier……… cambia…. no quiero que te pase esto que hoy me pasa a mi……….
Cris...
Prométeme que…….. Cambiaras… y serás el mejor……
Cris…….te lo prometo, pero no hables así, tú no te puedes morir
Alejo……dame un abrazo….
Lo abrace fuertemente y con su ultimo suspiro me dijo
Te quiero Alejo……
Llame una ambulancia y mientras esperaba me quede sentado llorando como un niño pequeño cuando recordé q Javier y Francisco también se accidentaron, corrí a ver como estaban, Javier se encontraba inconciente y Francisco se encontraba muy mal herido
Desde ese día mi vida cambió radicalmente, esa indisciplina que me caracterizaba se quedo en el pasado, desde ese día me esforcé por ser el mejor estudiante, procure obedecerle a mis padres en todo lo que me pedían, desde ese día solo en casos especiales rompo las reglas.
No puedo negar que algunas veces me siento culpable por el accidente, siento que debí mantenerme firme e insistir que era mala idea, no debí prestarle atención a las burlas de Javier. Muchas veces me siento culpable por todas las lagrimas que la madre de Cris derramo.
Aun sigue en mi pie la promesa que le hice a Cris, gracias a sus ultimas palabras me convertí en un luchador, y ahora tengo una gran empresa de telefonía móvil, lo hice por mí y más que todo, por él.
Me duele en el alma que para yo poder reflexionar tenia que perder a una persona tan especial como Cris, que más que un amigo era mi hermano, mi hermano del alma.